Primeros auxilios en una herida

Cortarse cocinando, un raspón por una caída o un golpe que rompe la piel son accidentes tan cotidianos que muchas veces no sabemos bien cómo reaccionar. Aplicar los primeros auxilios correctos ante una herida ayuda a detener el sangrado, prevenir infecciones y evitar que una lesión menor se transforme en un problema mayor. En esta guía te explicamos paso a paso cómo curar una herida, cómo detener una hemorragia, qué no debes hacer nunca y qué hacer ante caídas y golpes. Si buscas una visión más amplia, revisa también nuestra guía general de primeros auxilios.

Qué es una herida y qué tipos existen

Una herida es toda lesión que rompe la piel y deja los tejidos expuestos, lo que abre la puerta a sangrado e infecciones. No todas son iguales y reconocer el tipo ayuda a saber cómo actuar. Las más comunes son las heridas superficiales o raspones, que afectan solo la capa externa de la piel, y las heridas cortantes, provocadas por objetos con filo. También están las heridas punzantes, causadas por objetos con punta que penetran en profundidad y que, aunque se vean pequeñas por fuera, pueden ser más serias de lo que parecen. En general, mientras más profunda, sucia o extensa sea la herida, mayor es el cuidado que requiere.

Cómo detener el sangrado de una herida

Cuando una herida sangra de forma abundante, lo más importante es aplicar presión directa. Coloca una gasa o un paño limpio sobre la herida y presiona con firmeza y de forma constante durante varios minutos, sin estar levantando el paño a cada rato para mirar, porque eso interrumpe la formación del coágulo. Si es posible, eleva la zona afectada por encima del nivel del corazón para reducir el flujo de sangre. Si la gasa se empapa, no la retires: coloca otra encima y sigue presionando. Si el sangrado es intenso y no cede con la presión, busca atención de urgencia de inmediato.

Cómo curar una herida paso a paso

Ante una herida leve, lo ideal es actuar con calma y de forma ordenada:

Lávate las manos o usa guantes antes de tocar la herida, para no contaminarla.

Detén el sangrado presionando la zona con una gasa o un paño limpio antes de limpiar.

Lava la herida con agua limpia o suero fisiológico en abundancia, arrastrando la suciedad y los restos hacia afuera. Puedes limpiar alrededor con agua y jabón, sin frotar con fuerza dentro de la herida.

Retira los restos visibles con una pinza limpia, pero nunca saques un objeto que haya quedado clavado en profundidad.

Cubre la herida con una gasa estéril y fíjala con tela adhesiva por los bordes, nunca sobre la herida misma.

Cambia la gasa cuando se ensucie o se humedezca, revisando cada vez cómo evoluciona la herida.

Este cuidado sirve para heridas leves. Si la herida es profunda, muy extensa, tiene los bordes muy separados o no deja de sangrar, necesita atención médica.

Qué no debes hacer ante una herida

Algunos gestos bien intencionados terminan complicando la herida. No apliques cremas, pomadas ni remedios caseros salvo que los indique un profesional, porque pueden irritar o favorecer una infección. No hagas torniquetes, ya que mal aplicados pueden dañar el tejido de forma grave. No pegues tela adhesiva directamente sobre la herida ni uses algodón sobre ella, porque las fibras se adhieren y dificultan la curación. Y no retires objetos incrustados en profundidad, porque podrían estar conteniendo el sangrado; en ese caso, estabiliza el objeto y busca ayuda médica.

Primeros auxilios en caídas y golpes

No toda caída deja una herida abierta, pero los golpes también necesitan cuidado. Ante un golpe o contusión sin herida, aplica frío con protección, envolviendo el hielo en un paño para no ponerlo directo sobre la piel, durante unos quince a veinte minutos, lo que ayuda a bajar la inflamación y el moretón. Mantén la zona en reposo y elevada si es posible. En el caso de un chichón por un golpe en la cabeza, el frío también ayuda, pero hay que estar atentos a las señales de alarma. Después de una caída, revisa si hay signos de una posible fractura, como deformidad, dolor intenso o imposibilidad de mover o apoyar la zona; ante esa sospecha, inmoviliza sin intentar acomodar el hueso y busca atención. Si el golpe fue en la cabeza, presta especial atención si aparece pérdida de conocimiento, vómitos, confusión, somnolencia excesiva, dolor de cabeza intenso o comportamiento extraño, porque son señales que requieren evaluación médica urgente

Cómo saber si una herida se está infectando

Una herida bien cuidada suele mejorar día a día, pero conviene vigilar la aparición de signos de infección. Los más habituales son el aumento del enrojecimiento, la hinchazón, el calor y el dolor alrededor de la herida, la salida de pus, el mal olor o la aparición de fiebre. Otra señal de alerta es que la herida no cierre o empeore con el paso de los días. Ante cualquiera de estos signos, lo indicado es acudir a un profesional de la salud para su evaluación y tratamiento.

traslado de paciente en ambulancia particular

Cuándo acudir a un servicio de urgencia

Muchas heridas leves se pueden manejar en casa, pero otras necesitan atención profesional. Debes buscar ayuda médica si la herida es profunda o con los bordes muy separados, porque podría necesitar puntos, si el sangrado no se detiene con presión, si fue causada por un objeto sucio u oxidado, si es una mordedura de animal o persona, si quedó un objeto incrustado, si muestra signos de infección o si el golpe en la cabeza vino acompañado de señales de alarma. Cuando la persona necesita ser llevada a un centro asistencial y su estado requiere cuidado durante el trayecto, existen servicios de traslado de pacientes en ambulancia con el personal y el equipamiento adecuados según cada caso.

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Preguntas frecuentes sobre primeros auxilios en heridas

¿Cómo se cura una herida paso a paso?

Lávate las manos, detén el sangrado con presión, lava la herida con agua limpia o suero fisiológico, retira los restos visibles con una pinza limpia y cúbrela con una gasa estéril fijada por los bordes. Cambia la gasa cada vez que se ensucie.

Con presión directa. Coloca una gasa o paño limpio sobre la herida y presiona con firmeza durante varios minutos sin levantarla, y eleva la zona si es posible. Si la gasa se empapa, pon otra encima sin retirar la primera.

No aplicar cremas ni remedios caseros sin indicación, no hacer torniquetes, no pegar tela adhesiva ni algodón directamente sobre la herida y no retirar objetos incrustados en profundidad.

Aplicar frío con protección durante quince a veinte minutos para bajar la inflamación, mantener la zona en reposo y elevada, y vigilar señales de fractura o, si el golpe fue en la cabeza, señales de alarma que requieran atención médica.

Cuando es profunda, tiene los bordes muy separados, no deja de sangrar, fue causada por un objeto sucio u oxidado, es una mordedura, tiene un objeto incrustado o muestra signos de infección.

Los signos más comunes son aumento del enrojecimiento, hinchazón, calor y dolor alrededor, salida de pus, mal olor o fiebre, además de que la herida no cierre o empeore con los días.

personal paramedico de maxicare

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