Cómo hacer RCP a un bebé

Que un bebé deje de respirar es una de las emergencias más aterradoras que puede enfrentar un padre o cuidador, pero saber reaccionar en esos primeros minutos puede salvarle la vida. La reanimación cardiopulmonar en bebés, o RCP, mantiene la sangre y el oxígeno circulando hacia los órganos vitales mientras llega la ayuda médica. La técnica es distinta a la de un adulto, porque el cuerpo de un lactante es mucho más frágil. En esta guía te explicamos cómo hacer RCP a un bebé paso a paso, cuándo se debe aplicar y cómo hacer bien las compresiones y ventilaciones. Puedes complementarla con nuestra guía general de cómo hacer RCP.

Qué es la RCP en bebés y cuándo se debe hacer

La RCP en bebés es el conjunto de maniobras que reemplazan de forma manual el latido del corazón y la respiración cuando un lactante sufre un paro. Consiste en combinar compresiones en el pecho con ventilaciones, para que el oxígeno siga llegando al cerebro. Debes iniciarla cuando encuentras a un bebé que no responde a los estímulos y que no respira, o que solo hace intentos aislados y ruidosos por respirar. Ante esas señales, no reaccionar y no respirar con normalidad, hay que actuar de inmediato, ya que en un bebé el tiempo es aún más crítico.

Pasos previos antes de empezar

Antes de comenzar, evalúa rápidamente al bebé. Comprueba si reacciona estimulándolo con suavidad y observa si su pecho se mueve para saber si respira. Aquí hay una diferencia importante respecto al adulto: si estás acompañado, pide que alguien avise a los servicios de emergencia de inmediato y busque un DEA. Pero si estás solo, primero realiza dos minutos de RCP y recién entonces detente un momento para avisar, porque en los bebés la mayoría de los paros tienen un origen respiratorio y esos primeros minutos de maniobras son decisivos.

Cómo hacer RCP a un bebé paso a paso

Una vez confirmado el paro, aplica la secuencia de compresiones y ventilaciones:

Coloca al bebé boca arriba sobre una superficie firme, o sostenlo con firmeza sobre tu antebrazo.

Ubica dos dedos, índice y medio, en el centro del pecho, sobre el esternón y justo por debajo de la línea que une los pezones, sin presionar la punta del esternón.

Comprime hacia abajo unos 4 centímetros, alrededor de un tercio de la profundidad del pecho, dejando que vuelva a subir por completo entre cada compresión.

Realiza 30 compresiones a una frecuencia de 100 a 120 por minuto.

Da 2 ventilaciones suaves cubriendo con tu boca la boca y la nariz del bebé al mismo tiempo, soplando solo el aire suficiente para que su pecho se eleve, sin inclinar demasiado la cabeza hacia atrás.

Continúa con ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones hasta que el bebé se mueva, respire o llegue la ayuda médica.

La suavidad es clave en las ventilaciones, porque los pulmones de un bebé son diminutos, pero las compresiones deben ser firmes y a buen ritmo para que sean efectivas.

En qué se diferencia la RCP de un bebé de la de un adulto

Aunque la lógica es la misma, hay diferencias importantes que conviene tener claras. En un bebé se usan solo dos dedos en lugar de las dos manos, la profundidad de la compresión es menor, cercana a los 4 centímetros, y las ventilaciones cubren boca y nariz a la vez con muy poco aire. Otra diferencia clave es el orden de la llamada: en el adulto se avisa a emergencias de inmediato, mientras que en el bebé, si estás solo, primero se hacen dos minutos de RCP. La cabeza tampoco debe inclinarse tanto hacia atrás, porque una extensión exagerada puede cerrar la vía aérea en vez de abrirla.

Errores frecuentes al hacer RCP a un bebé

Si el bebé comienza a respirar por sí solo, a moverse o a toser, detén las compresiones pero no lo dejes solo. Colócalo con cuidado de costado, en posición de recuperación, para proteger su vía aérea, y mantente atento a su respiración de forma permanente hasta que llegue la ayuda médica, porque podría volver a detenerse. Aunque se haya recuperado, todo bebé que necesitó RCP debe ser evaluado por un profesional. Recuerda que muchos paros en lactantes se originan en un atragantamiento, por lo que también conviene conocer la maniobra de Heimlich en bebés.

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Preguntas frecuentes sobre cómo hacer RCP a un bebé

¿Cuándo se debe hacer RCP a un bebé?

Cuando el bebé no responde a los estímulos y no respira, o solo hace intentos aislados y ruidosos por respirar. Esas señales indican un paro y la necesidad de iniciar la reanimación de inmediato.

Con dos dedos, índice y medio, en el centro del pecho, sobre el esternón y justo debajo de la línea de los pezones, comprimiendo unos 4 centímetros y dejando que el pecho vuelva a subir entre cada compresión.

Se realizan ciclos de 30 compresiones seguidas de 2 ventilaciones suaves, a una frecuencia de 100 a 120 compresiones por minuto, hasta que el bebé se recupere o llegue la ayuda.

 

Si estás acompañado, que alguien avise de inmediato. Si estás solo, primero haz dos minutos de RCP y recién entonces avisa, porque en los bebés esos primeros minutos de maniobras son decisivos.

En el bebé se usan solo dos dedos, la profundidad de la compresión es menor, las ventilaciones cubren boca y nariz con muy poco aire, y la cabeza no debe inclinarse tanto hacia atrás.

Detén las compresiones, colócalo de costado en posición de recuperación y vigila su respiración de forma permanente hasta que llegue la ayuda. Aunque se recupere, debe ser evaluado por un profesional.

personal paramedico de maxicare

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